

Reconocemos el proceso del embarazo, parto y pos parto como un momento fisiológico, amoroso, cultural, intimo, único, trascendente, sexual y sagrado en la vida de la mujer, el hombre y el bebé. Tenemos confianza en la capacidad de la mujer para dar a luz, en la del bebé como participante activo de su nacimiento así como en el instinto y en la sabiduría de sus cuerpos.
Como parteras compartimos una visión integral del parto y nacimiento, donde la protagonista es la mujer y su bebé, dueños del nacimiento. La mujer decide quien la acompaña; las parteras y otras personas o familiares de apoyo somos acompañantes, mientras el médico y la tecnología están de apoyo en caso de necesidad. El hombre, compañero y padre es también un protagonista importante; para él es una oportunidad de crecimiento como varón, una posibilidad de relacionarse con su compañera de manera profunda y de establecer las bases para una paternidad afectiva, presente, satisfactoria.
Entendemos por parto natural, fisiológico, el dar a luz con limitada intervención, en el respeto de los tiempos de la mujer, de los factores emocionales y culturales. Dar a luz es un acontecimiento natural, y como la energía del nacimiento es tan fuerte que puede mover cosas profundas, desatar temores, bloquear, es importante el acompañamiento de alguien experto, compasivo, profundamente conocedor de la naturaleza; así es como nace el arte de la partería. Nace de la solicitud de ser acompañados, cuidados, apoyados. Esta relación está basada en confianza, decisiones autónomas, activas e informadas de la mujer y su acompañante.
Sabemos que el parir y nacer es una experiencia que integra aspectos físicos, emocionales, afectivos y sociales donde se reconoce nuestro origen mamífero, donde el parir es un acto privado, donde hay un equilibrio hormonal que se logra al respetar la intimidad, y con ello la expresión de la fuerza y sabiduría del cuerpo. Si este proceso es interrumpido o intervenido, lógicamente las mujeres no pueden parir natural ni normalmente. Sabemos que la manera en que se vive la experiencia del parto tiene repercusiones a lo largo de toda la vida de la mujer y su bebé; que en el parto se expresan los valores, la forma de cómo vemos el mundo y lo que decidimos para nuestra vida.